25 Mayo 2026
Parte 10
EL AMOR, NO SE REGOCIJA
DE LA INJUSTICIA, SINO EN LA VERDAD.
Pablo
dice en 1 Corintios 13:6 que el amor « no se alegra de la injusticia
» (NASB).
La versión Reina Valera lo traduce como
« no se alegra de la iniquidad ».
Pablo
usa la palabra adikia , que significa «injusticia».
Es un término legal que se refiere al acto de violar
los derechos legales de los demás.
Obviamente,
esto no se refiere a alegrarse cuando se violan los propios derechos o
cuando otros nos tratan injustamente.
Quien tiene amor ágape no es indiferente ante
la violación de los derechos ajenos, ni se alegra al ver que se cometen injusticias
contra otros.
La
mayoría de las personas se sienten infelices cuando se cometen injusticias
contra familiares y amigos
Es
común que la gente se preocupe poco por quienes no conoce y por
quienes no le agradan.
Sin embargo, a los creyentes se les da un
modelo de amor incondicional (ágape) que les permite medir cuán bien viven
según el carácter de Dios en Cristo.
Hay
hermanos en Cristo que esperan que les vaya mal a otros que no siguen sus
argumentos.
Estas
personas están cargadas de resentimientos (Esau) por diferentes motivos.
REGOCIJÁNDONOS EN LA
VERDAD
Si
no debemos alegrarnos cuando se comete una injusticia, ¿qué debería alegrarnos?
Pablo
dice: « sino que se alegra con la verdad », estableciendo así un
contraste entre la injusticia y la verdad.
Esto
demuestra que Pablo, conocedor de la ley, pensaba en un juicio en un tribunal,
donde un juez justo debía buscar la verdad y discernir el falso testimonio.
Mucha injusticia se ha cometido a causa del testimonio
de falsos testigos.
Muchos
santos con verdades han quedado en los caminos a lo largo de la historia
eclesiástica.
Producto
de hombres con autoridad delegada de Dios, pero no con una mentalidad espiritual
(el espíritu de Saul ,celo y envidia solo para alcanzar sus propios negocios) ha operado
y opera lamentablemente en el cuerpo de Cristo.
Jesús
nos dejo esta advertencia que no fuéramos
como los reyes de esta tierra sino que tomáramos su ejemplo.
Mat
20:28 como el Hijo del Hombre no vino
para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
El apóstol
Pablo ya había declarado anteriormente en 1 Corintios 6:2 que “ los
santos juzgarán al mundo ”.
Siendo
así, deben aprender a juzgar con la mente de Cristo, que refleja el
verdadero amor.
El
verdadero amor no se regocija en la injusticia. Por lo tanto, los creyentes
no deben ser jueces injustos.
En
cambio, deben regocijarse en la verdad. No se satisfacen hasta que toda la
verdad sea descubierta y toda falsedad expuesta.
Solo
cuando la verdad se discierne plenamente se puede emitir un juicio adecuado
según la mente de Cristo.
El vínculo entre la verdad y la justicia se
muestra claramente en el
Salmo
111:7 y 8
7
Las obras de sus manos son verdad y justicia ; todos sus preceptos son seguros (
aman ), “fieles, firmes”.
8 Son sostenidos por siempre jamás; son
realizados con verdad y rectitud.
En
otras palabras, los preceptos de Dios son principios inmutables de verdad y
justicia, y Dios mismo obra conforme a esos principios firmes.
Su búsqueda de la verdad es incansable, porque
Dios no se regocija (es decir, no se satisface) hasta que la verdad se
establezca en todas partes.
El Dios de amor juzga al mundo con justicia
según su propia naturaleza, y por eso « las obras de sus manos son verdad y
justicia », que son fruto del amor.
En
otras palabras, sus manos amorosas se extienden en pro de la verdad y la
justicia.
LA LEY SOBRE A LOS FALSOS TESTIGOS
El
interés de Dios es la verdad y la justicia lo que llevó a establecer leyes contra
el falso testimonio en el Noveno Mandamiento en
Deuteronomio 5:20
20
No darás falso testimonio contra tu prójimo.
La ley en Deuteronomio 19:16-19 dice:
16
Si un testigo malicioso se levanta contra un hombre para acusarlo de un pecado,
17
entonces ambos hombres que tengan la disputa comparecerán ante el Señor, ante
los sacerdotes y los jueces que estén en funciones en aquellos días.
18 Y
los jueces investigarán minuciosamente; y si el testigo es falso y ha acusado
falsamente a su hermano,
19
entonces le haréis lo mismo que él pretendía hacerle a su hermano. Así
extirparéis el mal de entre vosotros.
La
injusticia causada por los falsos testigos debe juzgarse según la gravedad de
la mentira.
Si
un falso testigo acusa a un hombre de un delito capital, la ley lo condena a
muerte (a menos que la víctima lo perdone, por supuesto, lo cual es su
derecho).
Si un testigo falso acusa a un hombre de robarle 1000 pesos , con la intención de obligarlo a pagar 2000 pesos de restitución, entonces el testigo falso le debe a su víctima 2000 pesos .
Esto
es justicia, que es una extensión del amor divino, no solo para la víctima,
sino también para el falso testigo, pues el juicio le enseña rectitud y verdad
mediante la dura experiencia.
Dios
ha establecido jueces terrenales para que reflejen sus principios de amor, equilibrando
la justicia y la misericordia mediante el discernimiento espiritual.
Ya
seamos jueces formales o ciudadanos comunes del Reino, todos estamos llamados
cada día a discernir entre el bien y el mal, entre la verdad y la mentira.
Nunca
debemos conformarnos hasta conocer toda la verdad, para así ver el mundo
como Dios lo ve.
El
punto de partida está en nuestro interior, pues solo siendo honestos con
nosotros mismos podemos ser honestos con los demás.
Solo entonces podremos regocijarnos en la
verdad
Continuaremos….

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